Desperdicio de alimentos por país: ¿cuál es el más derrochador?

written by IFCO SYSTEMS, 16th diciembre 2020, in Historias

Son demasiados los alimentos que se producen para el consumo humano que acaban desperdiciándose. Pero ¿es verdad que la tercera parte de los alimentos a nivel mundial no se llega a consumir? Aunque todos los países hacen frente a este problema, el nivel de desperdicio alimentario varía según el lugar. ¿Cuáles son los mayores derrochadores de alimentos del mundo?

Los datos clave sobre el desperdicio de alimentos en el mundo

Medir la pérdida de alimentos por país

La pérdida de alimentos en la cadena de suministro alimentaria varía de forma considerable entre las diferentes regiones. En los países en desarrollo, por ejemplo, tiende a ocurrir en las primeras etapas de la cadena de suministro alimentaria. Esto suele deberse a las limitaciones de las técnicas de recolección, el almacenamiento y la infraestructura de transporte.

Por eso, observamos que en

  • En Australia y Nueva Zelanda se pierde el 5-6 % de los alimentos en la cadena de suministro.
  • En cambio, en Asia centraly meridional esta cifra se dispara hasta el 20-21 %.
  • En un punto intermedio, la cifra en Europa y América del Norte se sitúa en torno al 16 %.

Estas diferencias indican que la pérdida de alimentos debe abordarse principalmente a nivel nacional y regional. Las soluciones variarán y también dependerán en gran medida de las condiciones locales, el producto, la infraestructura de transporte y el comportamiento de los consumidores. Muchas ideas innovadoras para eliminar el desperdicio agrícola y alimentario ya se han convertido en soluciones prácticas. Las mejores confirman que no es suficiente con centrarse solo en los promedios mundiales. Sin embargo, las buenas prácticas siempre incluyen medidas estrictas que garanticen la seguridad alimentaria a lo largo de toda la cadena de suministro.

¿Son los consumidores quienes desperdician la mayor cantidad de alimentos?

Tanto minoristas como consumidores siguen desperdiciando alimentos perfectamente comestibles. Esto es especialmente cierto en los países industrializados. Sin embargo, la complejidad del desperdicio de alimentos impide una comparación clara y directa entre consumidores de diferentes países. Por desgracia, el desperdicio de alimentos se mide y presenta de forma diferente en cada país. Sin embargo, hay algunas estadísticas interesantes en materia de desperdicio alimentario que son importantes de destacar.

EE. UU.

Colectivamente, los consumidores desperdician más que todos los minoristas juntos en los EE. UU. En total, los hogares estadounidenses desperdician en torno al 43 % de todos los alimentos. Según Save the Food,una campaña nacional de servicio público, esto podría suponer una pérdida económica anual de 1500 dólares USD para una familia de cuatro miembros. De hecho, 36 millones de toneladas de alimentos acaban en vertederos todos los años, lo que equivale a 135 000 billones de euros.

La UE

Debido a la falta de datos consistentes para todos los estados miembros de la UE, resulta complicado calcular las cifras para cada país de Europa. Las estimaciones detalladas más recientes de los niveles de desperdicio alimentario en Europa proceden del proyecto EU FUSIONS (Food Use for Social Innovations by Optimising Waste Prevention Strategies). Sus resultados revelan que más del 50 % del desperdicio de alimentos comestibles y no comestibles en la UE provienen de los hogares. Este desperdicio representa 47 millones de toneladas, lo que equivale a 98 000 billones de euros al año.

Reino Unido

Según WRAP, una organización benéfica británica, el desperdicio alimentario en los hogares del Reino Unido representa el 70 % de todo el desperdicio de alimentos comestibles. Los hogares británicos siguen desperdiciando cada año 4,5 millones de toneladas de alimentos que podrían haberse consumido, lo que equivale a 11 700 billones de euros.

Australia

El gobierno calcula que Australia desperdicia un total de 7,3 millones de toneladas de alimentos al año, lo que representa un coste estimado para la economía de 12 400 billones de euros anuales.

China

Los consumidores chinos de las ciudades más grandes del país desperdiciaron entre 17 y 18 millones de toneladas de alimentos en 2015, suficiente para alimentar a entre 30 y 50 millones de personas en China durante un año, según People’s Daily Online.

¿Qué países desperdician la menor cantidad de alimentos?

Solo tenemos diez años para cumplir la meta del ODS 12.3 de reducir a la mitad la pérdida y el desperdicio de alimentos. En general, exceptuando algunos datos atípicos, el progreso ha sido demasiado lento. De todos los países que han aplicado medidas, ¿cuáles muestran resultados positivos?

France

Además de presumir de su excelente gastronomía, los franceses también pueden estar orgullosos de su récord a la hora de reducir el desperdicio de alimentos. El país ha ocupado en reiteradas ocasiones el primer puesto en el Índice de Sostenibilidad Alimentaria. Esta encuesta clasifica a más de 60 países según su desperdicio de alimentos, prácticas agrícolas sostenibles y datos en salud y nutrición. Según la última encuesta, los consumidores de Francia desperdician 67,2 kg de alimentos por persona al año, frente a 95,1 kg en los EE. UU., 87,1 kg en Bélgica y 78,2 kg en Canadá.

Reino Unido

Aunque las cifras del Reino Unido siguen siendo altas, el país ha hecho progresos. De hecho, el Reino Unido es el primer país que ha recorrido más de la mitad del camino hacia la meta del ODS 12.3 de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos en 2030. Un logro que le valió una mención de honor en la Champions 12.3 sobre la pérdida y el desperdicio de alimentos Informe de Progreso 2020. Entre 2007 y 2018, el Reino Unido redujo sus niveles nacionales un 27 %. Uno de los factores clave de este éxito ha sido el compromiso de los supermercados y la industria alimentaria. Por otro lado, los programas de educación dirigidos a los consumidores, como la campaña Love Food, Hate Waste, también han jugado un papel importante.

Los datos clave sobre el desperdicio de alimentos en el mundo

En 2011, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) publicó un informe esclarecedor y condenatorio titulado Pérdida y desperdicio de alimentos en el mundo. En ese momento, el estudio de la FAO estimó que cada año se desaprovechaba una tercera parte de los alimentos producidos. Esto se sumaba a la abrumadora cifra de 1300 billones de toneladas de alimentos que se desperdician anualmente y que suponen un trillón de USD en costes económicos. El informe concluyó que la reducción del desperdicio de alimentos era una prioridad.

El objetivo 2030

Cabe destacar que el informe de la FAO desempeñó un papel fundamental en la concienciación sobre este problema. Como resultado, en 2015 la ONU incluyó un objetivo de reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos como uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) del mundo. La meta del ODS 12.3 pide que se reduzca a la mitad el desperdicio de alimentos per cápita mundial de aquí a 2030. Además, Champions 12.3, una coalición internacional que incluye a 30 líderes de gobiernos, empresas e instituciones de investigación, busca motivar a la comunidad global a emprender más acciones para abordar el problema.

Con todo, en la actualidad, casi cinco años después, el ambicioso objetivo de reducir a la mitad el desperdicio de alimentos sigue sin alcanzarse en ninguna región del mundo. Teniendo en cuenta las estadísticas del desperdicio alimentario por país, resulta evidente que las cifras actuales a nivel mundial siguen siendo demasiado elevadas.

Calcular el desperdicio de alimentos por país

Aunque las cifras globales publicadas en 2011 por la FAO siguen mencionándose en muchos reportajes y estudios de seguimiento, la FAO siempre ha indicado que estas cifras representan solo una estimación aproximada de la magnitud del problema. El cálculo del desperdicio de alimentos per cápita por país es un proceso más complejo.

Una forma de analizar el problema es desde la perspectiva de la cantidad de alimentos que se desperdician, per cápita y por país, así como de los puntos de la cadena de suministro donde se produce el desperdicio en las diferentes regiones. Este enfoque puede ayudarnos a comprender mejor las causas del desperdicio alimentario. Además, puede guiar nuestros esfuerzos por garantizar que una mayor cantidad de las cosechas llegue hasta la mesa de los consumidores. Pero no es una tarea fácil.

La complejidad y gravedad de esta tarea ha llevado a la FAO y al Programa de la ONU para el Medio Ambiente (UNEP) a aliarse en un intento de realizar cálculos más precisos. Para ofrecer una percepción más clara del problema general, diferencian entre «pérdida de alimentos» y «desperdicio de alimentos». Por lo tanto, hay un índice independiente para cada uno.

Índice de pérdida de alimentos

El Índice de pérdida de alimentos analiza qué se pierde durante la producción o en la cadena de suministro alimentaria antes de que los alimentos lleguen a los comercios minoristas.

Índice de desperdicio de alimentos

el Índice de desperdicio de alimentos se centra en los alimentos que se desperdician al final de la cadena de suministro tanto por minoristas como por consumidores.


Aunque el Índice de desperdicio de alimentos está aún en proceso, el primer Índice de pérdida de alimentos se incluye en el último informe anual de la FAO, El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2019.

Las estimaciones iniciales indican que, en promedio, en torno al 14 % de los alimentos mundiales se pierden entre la recolección y los comercios minoristas. En general, los alimentos que más se pierden a lo largo de la cadena de suministro global son frutas y verduras. Un dato poco sorprendente teniendo en cuenta que se trata de productos perecederos.

¿Qué medidas consiguen reducir el desperdicio de alimentos?

Las causas del desperdicio de alimentos son complejas, al igual que las soluciones. Los objetivos medioambientales pueden servir como marco general para respaldar las medidas colectivas destinadas a reducir a la mitad el desperdicio de alimentos de aquí a 2030, incluida la meta del ODS 12.3. Sin embargo, el éxito dependerá de un enfoque holístico y multidimensional, así como de las iniciativas gubernamentales.

Algunos ejemplos recientes incluyen la Estrategia «De la Granja a la Mesa» de la UE de mayo de 2020 y la Estrategia Nacional contra el Desperdicio de Alimentos de Australia. Ambas tienen como objetivo reducir a la mitad el desperdicio de alimentos de aquí a 2030. Principalmente, estos programas prestarán apoyo, asesoramiento e instrumentos financieros para facilitar la transición a sistemas alimentarios más sostenibles.

Francia, por el contrario, ha seguido una línea mucho más estricta. En 2016, adoptó una ley que exige a los supermercados que redistribuyan los alimentos comestibles a bancos de alimentos y organizaciones benéficas. El incumplimiento de esta ley supone multas importantes y penas de dos años de prisión. Esto evidencia que para que se produzcan los cambios necesarios, quizá no sea suficiente con animar a empresas y consumidores a seguir la dirección correcta.

La jerarquía del desperdicio

Si se evita el desperdicio de alimentos de forma eficaz a lo largo de la cadena de suministro y en los hogares de los consumidores, se puede producir una situación beneficiosa para todos. La reducción a la mitad del desperdicio de alimentos puede ayudar a satisfacer la demanda de nutrición de nuestra creciente población. Y también a minimizar los efectos medioambientales negativos de la agricultura.

Se salvan vidas, se reducen los costes y se contribuye a la protección del planeta para las generaciones futuras.

Al establecer la reducción del desperdicio de alimentos como nuestra prioridad principal, garantizamos que haya una menor cantidad de desechos al final. Los vertederos de alimentos son una fuente importante de metano, que también contribuye al cambio climático.

Uno de los elementos clave de cualquier solución fiable será el uso de envases más sostenibles que garanticen la seguridad alimentaria a lo largo de la cadena de suministro. En concreto durante el transporte, el uso de envases reutilizables de transporte (ERT) podría contribuir a una mayor reducción de la pérdida y el desperdicio de alimentos. Sobre todo, un buen entendimiento y compromiso con la economía circularserán fundamentales para el éxito por el bien del medioambiente.

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